POR JHONNY TRINIDAD
Hay una escena que ya no sorprende a nadie en el Aeropuerto Internacional de Las Américas ni en el JFK de Nueva York. Decenas de dominicanos esperan en fila para abordar, sentados en sillas de ruedas. Asistentes los empujan, los ayudan con las maletas, los pasan primero por migración. El avión aterriza. Y ocurre el milagro. La mayoría se levanta. Camina. Recoge su equipaje de mano del compartimento superior. Se va caminando, riendo, grabando el “resuelve” para TikTok.
No están enfermos. No tienen una lesión. No son adultos mayores con movilidad reducida. Son personas perfectamente capaces de caminar que descubrieron un atajo. La silla de ruedas se convirtió en un pase VIP para evadir la fila, abordar primero y pasar migración sin esperar.
Esto no es ser “tigre”. No es “buscarse lo suyo”. Es fraude. Y es un fraude que tiene víctimas muy concretas.















