POR JHONNY TRINIDAD
Si hay un lugar donde se cruza la política, la diáspora y el gasto público dominicano, ese lugar es el Consulado General en Nueva York. No solo por ser la sede más grande y con mayor presupuesto del servicio exterior. También porque es el ejemplo más crudo de cómo la “nómina CB” —cargos por compromisos políticos— terminó deformando el sentido mismo de la diplomacia consular.
EL TAMAÑO DEL APARATO
Nueva York concentra la comunidad dominicana más grande fuera del país: 850,000 dominicanos de origen, según datos de la Oficina del Censo de EE.UU. en 2024. Para atenderla, el consulado reporta más de 200 empleados entre personal fijo, contratados y nombrados. De ese total, menos del 25% pertenece a la carrera diplomática o consular. El resto entra por decreto.
Revisar la nómina de 2025 publicada por la Cancillería muestra categorías que ya son folclore institucional: vicecónsules, auxiliares consulares, asesores, encargados de departamento, asistentes especiales. Sueldos que van de 2,800 a 6,500 dólares mensuales, más seguro médico internacional, más gastos de representación. Solo en salarios, el consulado de Nueva York ronda los 9.8 millones de dólares al año. Eso sin contar alquiler de oficinas, viáticos y eventos.














