POR FRANK HERNANDEZ
El merengue es mucho más que un género musical; constituye uno de los principales símbolos de la identidad nacional dominicana.
Nació en el siglo XIX en la región del Cibao, producto de la mezcla de influencias africanas, europeas y criollas.
Tradicionalmente se interpretaba con tres instrumentos fundamentales: acordeón, tambora y güira. La UNESCO reconoce que la cuna del merengue se encuentra en el norte de la República Dominicana y que posteriormente se expandió por todo el Caribe y América Latina.
¿Cómo surge el merengue?
Existen varias teorías sobre su origen. La más aceptada sostiene que surgió en las zonas rurales cibaeñas durante la primera mitad del siglo XIX, evolucionando a partir de ritmos campesinos y expresiones musicales de raíz africana y europea.
En sus inicios fue considerado por algunos sectores de la élite como una música vulgar o campesina.
Sin embargo, el pueblo lo adoptó rápidamente debido a su ritmo alegre y bailable.
Con el paso del tiempo se convirtió en la expresión musical más representativa del país.
Los primeros exponentes
Entre las figuras pioneras del merengue típico destacan: Ñico Lora, considerado uno de los padres del merengue tradicional, Toño Abreu, Fefita la Grande, quien más tarde modernizó el merengue típico, Tatico Henríquez, considerado uno de los músicos más influyentes del género.
Estos artistas ayudaron a consolidar el formato típico basado en acordeón, tambora y güira.
Las primeras grandes orquestas
La transformación del merengue de música rural a música nacional ocurrió principalmente durante la era de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961), quien impulsó el género como símbolo nacional.
Entre las primeras grandes orquestas y directores destacan: Luis Alberti, Joseito Mateo, Antonio Morel, Papa Molina, Johnny Ventura, Cuco Valoy, Wilfrido Vargas.
Estas agrupaciones llevaron el merengue desde los campos y fiestas populares hasta los grandes salones de baile y escenarios internacionales.














