De Jefe a Jefe, Trujillo y Franco, una eterna amistad

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Condecoraciones entre Trujillo y Franco.

POR FRANK HERNANDEZ

SANTO DOMINGO, RD.- En junio de 1954, el panorama geopolítico europeo aún digería las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, pero en Madrid, el 3 de Junio el presidente Francisco Franco, recibió con honores de Jefe de Estado al hombre que, desde el Caribe, ejercía un gran poder sobre la República Dominicana: Rafael Leónidas Trujillo .

Bautizado como “El Benefactor” por su propaganda oficial, pero conocido en el imaginario popular como “El Chivo”, Trujillo pisó suelo español en una visita oficial que duró varios días y que fue mucho más que un simple recorrido turístico.

Fue un encuentro entre dos modelos de poder que se reconocían mutuamente como aliados en el aislamiento internacional de la época.

Un viaje con varios motivos entre ellos: Fe, poder y propaganda

La visita de Trujillo a España no fue casualidad.

El dictador dominicano, que llevaba 24 años en el poder, aprovechó su gira por Europa para matar varios pájaros de un tiro.

El primer motivo era el reconocimiento internacional. En un momento en que las democracias occidentales miraban con recelo su régimen, Trujillo buscabael calor de un gobierno amigo.

España, aislada por la ONU en los primeros años 50 y también gobernada por un militar sublevado, era el escenario perfecto para legitimarse mutuamente.

Uno de los momentos más importantes era la entrega de una pistola de oro, calibre 22 que le hizo Franco a Trujillo.

El motivo, y quizás el más trascendental, fue el religioso.

Legitimación internacional: Tras la Segunda Guerra Mundial, ambos Jefes de Estado sufrían cierto aislamiento internacional.

Trujillo buscaba que el régimen franquista le diera prestigio y apoyo diplomático de cara al mundo.

Blanqueamiento de la población traer españoles a la isla, además buscaba mano de obra, ya que España estaba pasando por un altísimo desempleo. Franco veía con buenos ojos esa iniciativa.

Trujillo tenía una obsesión por ser visto como un hombre moral y católico.

El 15 de Junio partió hacía Italia rumbo al Vaticano, allí se reunió el 16 del mismo mes con el Papa Pío XII para realizar el acuerdo que cambiaría la mala reputación con la Santa Iglesia.

El acuerdo fue una gran negociación para ambos, quería presentarse ante Franco como el paladín de la fe.

AUTOR Frank Hernández – Sociólogo

El tercer motivo fue preparar su gran actividad

Trujillo viajaba planeando la celebración del 25 aniversario de su régimen en 1955.

Observó los desfiles militares y la parafernalia del franquismo para copiar el modelo de fasto y pompa que implantaría a su regreso .

La Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, Abrió sus puertas el 20 de diciembre de 1955 y terminó el 31 de Diciembre del 1956.

Sin dudas era la estrategia más importante de Trujillo, mostrar al mundo que en la Republica Dominicana, se vivía en libertad.

A la Ciudad Trujillo hoy Santo Domingo, vinieron 42 países invitados de honor.

La comitiva: La familia es el poder

Trujillo no viajó solo. Para demostrar que su régimen era un asunto de familia, el Generalísimo dominicano estuvo acompañado por su esposa, María de los Ángeles Martínez Alba (conocida como “La Españolita”) y su  hermano Generalísimo Héctor Bienvenido Trujillo Molina “Negro”, quien fungía comopresidente, mientras el hermano manejaba los hilos desde las sombras, su hijaAngelita, Joaquín Balaguer.

La comitiva incluía, además, a varios miembros de su círculo más íntimo y a su hijo Rafael Leónidas Trujillo Martínez, el “Ramfis”.

Para la dictadura dominicana, la presencia de los herederos del clan era una declaración de intenciones: los Trujillo eran una dinastía.

Estancia y abrazos oficiales

La estancia en Madrid fue una coreografía de poder. Franco y Trujillo se encontraron cara a cara en el Palacio de El Pardo. Los protocolos de la época señalan que ambos “Generalísimos” (Franco había sido nombrado Generalísimo de los Ejércitos Españoles, y Trujillo se había auto-otorgado el mismo rango en 1933) se fundieron en un efusivo abrazo ante las cámaras .

Para sorpresa de los asistentes, Trujillo —hombre vanidoso hasta la
exageración— se sintió cómodo en un entorno que replicaba su propio culto a
la personalidad.

Durante la cena de gala en el Palacio de Oriente, las conversaciones giraron
en torno a la defensa de la “Hispanidad” y el anticomunismo, pilares de ambos
regímenes.

Un detalle macabro selló esta alianza póstumamente. El dictador español
otorgó a Trujillo un privilegio insólito: un terreno en el cementerio de
Mingorrubio (El Pardo), donde Trujillo planeaba descansar en caso de exilio o
muerte.

Hoy, la historia, sus actos, han sido cruel con ambos: sus restos yacen a
escasa distancia.

El trueque de joyas y condecoraciones

Si algo caracterizaba a Rafael Leónidas Trujillo era su pasión enfermiza por las medallas, los títulos y las condecoraciones, una obsesión que le valió el apodo de “Chapita” . La visita a Franco fue una oportunidad perfecta para alimentar su colección.

El intercambio de regalos

Si bien la prensa de la época fue discreta con los objetos personales, la diplomacia cultural dejó claro el intercambio de regalos institucionales.

Trujillo, amante de lo ostentoso, obsequió a Franco objetos de valor dominicano, probablemente joyas enchapadas en oro y ámbar, aunque la prensa internacional destacó el carácter “simbólico” de los obsequios: un retrato del “Benefactor” y la imposición de la máxima distinción dominicana.

Las Condecoraciones

Aquí fue donde se desató la parafernalia. Ambos dictadores se colgaron al pecho los máximos honores de sus respectivos países.

Lo que España le dio a Trujillo: El gobierno de Franco entregó a Trujillo el Collar de la Orden de Isabel la Católica . No era una medalla cualquiera; era el grado más alto de esta orden, reservado para Jefes de Estado. Para completar el  conjunto, el Jefe dominicano también recibió la Gran Cruz de la Orden de Carlos III .

Lo que Trujillo le dio a Franco: En un gesto de propaganda mutua, Trujillo impuso a Francisco Franco la máxima condecoración de su invención: la Gran Cruz de Oro de la Orden de Trujillo .

Esta orden había sido creada específicamente para glorificar a su homólogo, y otorgársela a Franco significaba incorporar al Caudillo español dentro del “culto a Trujillo”.

Además, Franco recibió la Orden de Cristóbal Colón, otra de las medallas inventadas por Trujillo para ensalzar su vínculo con la historia de España, como dicen los dominicanos, muy “tigre”.

Epílogo de una dictadura amiga

La visita de Trujillo a España fue un éxito de propaganda para ambos. Sin embargo, la historia no sería clemente.

Siete años después, en 1961, Trujillo sería ajusticiado en una emboscada en San Cristóbal RD.

Su cadáver fue repatriado y, cumpliendo la promesa hecha por Franco, enterrado en el cementerio de Mingorrubio, en el Pardo Madrid, donde descansa durante décadas junto a los restos de su aliado español.