68% de los nacimientos en República Dominicana son por cesárea

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El país registra altos niveles de atención prenatal, pero más de dos tercios de los nacimientos ocurren por vía quirúrgica, muy por encima de lo recomendado internacionalmente.- Casi 7 de cada 10 partos en República Dominicana siguen siendo por cesárea.-

POR KATHERINE ESPINO

En República Dominicana, aunque la atención prenatal es casi universal y existen protocolos oficiales destinados a reducir las cesáreas innecesarias, el parto quirúrgico continúa dominando los nacimientos, especialmente en el sector privado, donde alcanza niveles que superan ampliamente las recomendaciones internacionales.

En ese contexto, el sistema de salud dominicano muestra indicadores elevados de acceso y seguimiento durante el embarazo. De acuerdo con el informe básico ENHOGAR-MICS 2025, el 74.5% de la población cuenta con seguro médico, mientras que el 86.2% de las mujeres embarazadas realizó su primera consulta prenatal antes de los cuatro meses de gestación. Asimismo, el 95.2% de las madres y el 93.8% de los recién nacidos recibieron atención posnatal dentro de los dos días posteriores al parto.

Sin embargo, pese a estos avances en cobertura y seguimiento, estos no se reflejan en el tipo de nacimiento.

Según la Encuesta ENHOGAR-MICS 2025, el 68.2% de los partos en el país ocurre por cesárea, frente a un 31.8% de partos vaginales.

Entre protocolos y quirófanos: 68% de los nacimientos en República Dominicana son por cesárea

A su vez, en el sector privado la cifra se eleva a 87.9%, mientras que en el sector público alcanza el 51.8%. Estos datos provienen del informe ENHOGAR-MICS 2025 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), elaborado con apoyo de organismos internacionales como UNICEF.

Si se compara con ENHOGAR-MICS 2019, se evidencia además una tendencia sostenida al alza en la intervención quirúrgica del parto, que pasó de 62.9% a 68.2% a nivel nacional, lo que confirma que no se trata de un fenómeno aislado, sino de una práctica en expansión.

Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su comunicado técnico del 16 de junio de 2021, recomienda que las cesáreas solo se realicen cuando sean médicamente necesarias y advierte que las tasas ideales deberían situarse entre 10% y 15%.

Asimismo, el organismo señala que el aumento de este procedimiento es un fenómeno global, particularmente en América Latina y el Caribe.

En el ámbito nacional, el Ministerio de Salud Pública (MSP), mediante el Protocolo de Actuación para la Reducción de Cesáreas Innecesarias (2022), establece que “todas las embarazadas deben ser informadas y recibir consejería sobre los riesgos, beneficios y alternativas de la cesárea”.

Además, enfatiza que esta información debe permitir decisiones informadas basadas en evidencia científica y señala que el parto vaginal es más seguro que la cesárea según la evidencia médica disponible, por lo que promueve acciones que fortalezcan el parto natural.

En la misma línea, la Sociedad Dominicana de Ginecología y Obstetricia ha reiterado, a través de publicaciones en sus canales digitales oficiales, su respaldo al parto humanizado, basado en evidencia científica, respeto y atención centrada en la mujer.

En conjunto, estos datos revelan una paradoja dentro del sistema de salud: por un lado, alta cobertura de seguro médico, alta atención prenatal y alta asistencia profesional en el parto; pero por otro, una elevada tasa de cesáreas que alcanza el 68.2% a nivel nacional y el 87.9% en el sector privado.

En consecuencia, surge una pregunta inevitable: si existe acceso casi universal a los servicios de salud materna, ¿por qué el parto quirúrgico continúa siendo la principal forma de nacimiento en el país?

Las estadísticas, sin embargo, adquieren otra dimensión cuando se observan desde la experiencia de las mujeres.

Ramona, de 62 años, recuerda una época en la que los partos eran mayormente naturales.

“En mis tiempos la cosa no era como ahora. Tuve seis hijos de manera natural. Me asistía la comadrona del sector y todo era en casa”, relató.

De forma distinta, Martina, de 35 años, vivió un proceso marcado por la intervención médica. Aunque esperaba un parto natural, terminó en cesárea en dos ocasiones tras indicaciones durante el embarazo.

“Yo quería tener parto natural, pero los médicos me dijeron que el bebé tenía el cordón en el cuello”, explicó.

En tanto, Gustava, de 29 años, describe un proceso más complejo. Tras más de cinco horas en labor de parto, en las que el bebé no descendía, fue preparada para cesárea; sin embargo, finalmente, con ejercicios y pujos, la niña logró nacer por vía natural.

En el sector privado, el costo de la cesárea no suele ser asumido directamente por la paciente, sino por el seguro médico.

En la práctica, los seguros de salud (tanto del régimen contributivo como los planes privados) cubren una parte significativa de los costos de maternidad, lo que hace que la diferencia económica no siempre sea percibida directamente por las usuarias.

En este esquema, clínicas y médicos reciben pagos diferenciados según el tipo de procedimiento.

De este modo, entre protocolos oficiales, recomendaciones internacionales y realidades clínicas, República Dominicana enfrenta un desafío persistente: comprender por qué un procedimiento quirúrgico que debería ser excepcional se ha convertido en la forma más común de nacimiento en el país.