SANTO DOMINGO, RD.- Las declaraciones del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, sobre el respaldo a Venezuela generan interrogantes dentro y fuera de la isla. Muchos ciudadanos se preguntan con qué recursos puede ofrecer apoyo a otra nación un gobierno que enfrenta serias dificultades para satisfacer las necesidades básicas de su propia población. La solidaridad entre países es un principio válido, pero también lo es atender primero las urgencias internas.
La realidad cotidiana de numerosos cubanos está marcada por prolongados apagones, escasez de agua potable y dificultades para acceder a alimentos. En muchas comunidades, las familias deben pasar largas horas sin electricidad, almacenar agua cuando está disponible y hacer extensas filas para conseguir productos esenciales. Estas condiciones han afectado la calidad de vida y han incrementado la preocupación de la población.
Ante ese panorama, surge una pregunta que muchos formulan: ¿cómo se puede ayudar a otro país cuando existen tantas carencias dentro del propio territorio? La expresión popular de que «no se puede dar lo que no se tiene» resume el sentir de quienes consideran que la prioridad debe ser garantizar el bienestar de los ciudadanos antes de asumir compromisos externos.
El respaldo político y diplomático entre gobiernos puede mantenerse mediante declaraciones, cooperación técnica o acuerdos internacionales. Sin embargo, cuando ese apoyo implica destinar recursos materiales o económicos, el debate se intensifica, especialmente en un contexto de limitaciones tan marcadas como las que atraviesa Cuba.
Quienes critican esta política sostienen que el gobierno debería concentrar todos sus esfuerzos en recuperar la producción agrícola, fortalecer el sistema eléctrico, mejorar el abastecimiento de agua y garantizar el acceso a los alimentos. Consideran que resolver estos problemas contribuiría a mejorar la estabilidad social y económica del país antes de ampliar su apoyo a otras naciones.
Por otro lado, los defensores de la cooperación internacional argumentan que las alianzas políticas forman parte de la estrategia del Estado cubano y que mantener relaciones estrechas con países aliados puede generar beneficios diplomáticos y económicos a largo plazo. No obstante, ese argumento continúa siendo objeto de debate entre quienes consideran que las necesidades inmediatas de la población deben ocupar el primer lugar.
En definitiva, la interrogante sigue vigente: ¿con qué puede apoyar Cuba a Venezuela si millones de cubanos enfrentan escasez de agua, frecuentes apagones y dificultades para conseguir alimentos? Más allá de las diferencias ideológicas, muchos coinciden en que el mayor acto de solidaridad de cualquier gobierno comienza por garantizar condiciones de vida dignas para su propio pueblo y fortalecer primero su capacidad interna antes de asumir mayores compromisos en el exterior.