POR JHONNY TRINIDAD
En Estados Unidos hablan del American Dream: casa, carro, progreso. Aquí tenemos nuestra versión. No es la casa en el barrio. No es el negocio propio. No es llegar a viejo con pensión. El “sueño dominicano” es irse. Y lo es desde que tenemos uso de razón.
Desde chiquito oyes lo mismo: “estudia para que te puedas ir”, “pórtate bien a ver si tu tío te pide”, “saca visa y tú resuelves”. El éxito no se mide en títulos colgados aquí. Se mide en fotos en el aeropuerto, en maletas, en el sello de salida. El niño no sueña con ser bombero. Sueña con “llegar”. Llegar allá. Porque aquí, te dicen, no se llega a ningún lado.
EL PAIS TE EMPUJA LA MALETA
¿Cómo no va a ser el sueño irse si el salario mínimo no da para alquilar un cuarto? ¿Si el joven con licenciatura maneja Uber y el que no estudió está en Nueva York mandando US$400 al mes? ¿Si la enfermera se va a cuidar viejitos a España ganando lo que aquí no gana un médico? República Dominicana no retiene: expulsa. Con sueldos de miseria, con tapones de 3 horas, con hospitales sin insumos, con justicia de bolsillo. Irse no es un capricho. Es el plan de escape que el país mismo diseñó.
LA VISA ES EL NUEVO TITULO UNIVERSITARIO














