POR JHONNY TRINIDAD
En Los Mina hay una regla que todo el mundo conoce: sin viga, no hay casa.
Puedes tener los bloques, la arena, el cemento, la varilla. Pero si no tienes la viga que amarra y que carga, todo se cae en el primer temblor.
Esa viga, para la República Dominicana, es el dominicano que vive afuera.
LA VIGA ESTÁ EN NUEVA YORK, NO EN EL PALACIO
No está en el Congreso. Está en El Bronx haciendo delivery en bicicleta con 20 grados bajo cero.
No está en el Palacio. Está en Lawrence limpiando oficinas de noche, en Paterson manejando un Uber 12 horas, en Queens cuidando niños que no son suyos para mandarles comida a los suyos.
Esa viga no pide contrato, no pide licitación, no pide 20% por adelantado. Solo llama los domingos y pregunta: ¿llegó la remesa, mami?
Y con esa remesa se sostiene la casa de verdad:
Se paga el préstamo del solar en San Isidro. Se compra la nevera. Se paga la universidad de la carajita que es la primera de la familia en llegar a la UASD. Se resuelve la receta de la presión del viejo.
El Banco Central dice que son $10 mil millones al año. En Los Mina sabemos lo que es: es la casa que no se cae.














