POR JHONNY TRINIDAD
Hay una pregunta que nadie se atreve a hacer en voz alta en Santo Domingo, pero que todo el mundo se hace en la intimidad: Si estas ONG son tan defensoras de los derechos humanos, de las fronteras abiertas y de la migración sin condiciones, ¿por qué no hacen el mismo trabajo en Texas, en Arizona o en Florida?
La respuesta es simple, brutal y explica todo: Porque en República Dominicana pueden hacer lo que en Estados Unidos sería delito, cierre inmediato y deportación de sus directivos.
No estamos hablando de ayuda humanitaria. Estamos hablando de un modelo de negocio. Y como todo modelo de negocio, necesita un país permisivo para operar.
Aquí las razones estructurales por las que este activismo no es exportable:
1. En República Dominicana viven del chantaje moral, en EE.UU. se enfrentarían al Estado.
El discurso que usan aquí es: «Si controlas tu frontera, eres racista». Es una fórmula que funciona perfecto en una isla pequeña, acomplejada por su historia y sensible a la presión internacional.
Intenta hacer eso en EE.UU. Intenta ir a la frontera de Eagle Pass, Texas, y decirle a la Border Patrol que no puede deportar a un indocumentado porque «tiene derecho adquirido». Intenta demandar al Estado de Florida por pedir papeles para trabajar. Te responden con la ley federal de inmigración, con 8 U.S.C. § 1324, que criminaliza el transporte y albergue de ilegales. Allá no eres «defensor de derechos», eres traficante.
En República Dominicana piden desobediencia a la Ley de Migración. En EE.UU. jamás se atreverían a pedir desobediencia a la Ley de Migración.














