SAN SALVADOR.- El Ejército de El Salvador lanzó este miércoles una ofensiva militar contra pandillas haitianas para rescatar a cuatro técnicos de aviación de su contingente en Haití, cuyo paradero se desconoce desde el pasado domingo 18 de octubre, tras una emboscada en las proximidades de Puerto Príncipe.
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, advirtió a los captores que la operación en curso «no es nada comparado con lo que está por venir» si los rehenes no son liberados con vida. El mandatario difundió un mensaje en criollo haitiano en el que exigió la entrega inmediata de sus compatriotas sin que sufran daños.
OPERATIVO DE RESCATE
Los cuatro militares pertenecen a la Fuerza de Tarea Libertad II, el contingente salvadoreño integrado en la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), respaldada por Naciones Unidas para combatir a las bandas armadas en Haití.
Los efectivos regresaban a su campamento después de comprar alimentos en un mercado cercano a la capital haitiana cuando su vehículo blindado fue atacado con disparos y explosivos en la zona de Santo, en la comuna de Croix-des-Bouquets, a unos 12 kilómetros de Puerto Príncipe.
Aunque lograron escapar del vehículo incendiado, desde entonces se perdió todo contacto con ellos. Fuentes no oficiales señalan como posibles responsables a integrantes de la pandilla Chen Mechan, vinculada a la coalición criminal Viv Ansanm.
ENFRENTAMIENTOS Y BAJAS
La GSF informó que varios presuntos pandilleros murieron durante los enfrentamientos registrados en las operaciones de búsqueda, que se prolongan desde hace cuatro días. También confirmó que cuatro de sus efectivos resultaron heridos y reciben atención médica.
Los intentos de rescate por tierra y aire habían fracasado. Según el diario haitiano Haiti Libre, helicópteros salvadoreños enviados a la zona recibieron disparos de armas de grueso calibre, mientras los grupos armados repelieron varios intentos de aproximación.
Bukele sostuvo que los cuatro desaparecidos no son combatientes, sino personal técnico dedicado a labores de evacuación médica. «Ya hemos terminado con las pandillas en El Salvador, y podemos terminar con las de ustedes también», advirtió a los responsables del secuestro.
UNA MISIÓN INTERNACIONAL BAJO PRESIÓN
La GSF, creada en 2025 por el Consejo de Seguridad de la ONU, tiene autorización para desplegar hasta 5,550 efectivos, pero actualmente cuenta con poco más de 2,000, procedentes de varios países, entre ellos Guatemala, Chad, Jamaica, Mongolia, Sri Lanka y El Salvador.
La ONU calificó el incidente como un secuestro y exigió la liberación inmediata y segura de los cuatro militares. Estados Unidos también expresó su compromiso de contribuir a su recuperación.
La emboscada ocurrió en una zona de la llanura de Cul-de-Sac dominada por bandas armadas. El episodio evidencia los riesgos que enfrenta la misión internacional en un país donde la violencia criminal continúa causando miles de víctimas y desplazamientos.
Bukele reiteró que su objetivo es que los cuatro salvadoreños regresen a casa vivos y sin lesiones, y advirtió que todavía existe la posibilidad de evitar una escalada mayor mediante su liberación.