Por JHONNY TRINIDAD
Ningún programa social del Estado dominicano ha sido tan eficaz, tan constante y tan silencioso como las remesas. No está en el Presupuesto, no lo ejecuta ningún ministerio, no se inaugura con cinta, pero sostiene a la nación. Si mañana se apagara, entenderíamos que hemos vivido bajo un subsidio invisible.
Viviendo aquí en Nueva York, uno lo ve cada día. En 2025, según el Banco Central, el país recibió 11,866.3 millones de dólares en remesas, un récord histórico con un crecimiento de 10.3% respecto al 2024. Para 2026, la proyección es que superen los 12,200 millones. Son cifras que duplican lo que recibíamos hace apenas una década.
No es dinero. Es oxígeno que sale de aquí.













