El PRM, la constitución y el tablero electoral del 2028

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Por Roberto Vera,
 
SANTO DOMINGO, RD.- En el actual escenario político dominicano, una afirmación se escucha con fuerza en pasillos partidarios, tertulias políticas y conversaciones de sobremesa: el mejor candidato que tiene el PRM sigue siendo Luis Abinader.
 
Su figura aglutina simpatías dentro y fuera de su partido, y su impronta como mandatario ha marcado el ritmo del debate público durante los últimos años. Sin embargo, la Constitución, tal como está redactada hoy, actúa como un candado legal que impide su repostulación inmediata en las elecciones de 2028.
 
Para que el presidente Abinader vuelva a postularse, habría que reformar la Constitución. Esta apertura constitucional, aunque jurídicamente posible, conlleva profundos debates éticos y políticos. Abrir la puerta a una nueva repostulación no solo favorecería al actual mandatario, sino que también pondría sobre la mesa el regreso de otras figuras que han ocupado el solio presidencial. Habría que ver, por ejemplo, si esa misma reforma permitiría a Danilo Medina volver a competir, lo que reconfiguraría de manera sustancial el tablero político dominicano.
 
Si Medina estuviera habilitado, se fragmentaría el crecimiento de Leonel Fernández, cuyo liderazgo actual se alimenta, en parte, del debilitamiento del PLD. Una reaparición de Danilo como figura electoral haría que muchos peledeístas que hoy coquetean con la Fuerza del Pueblo retornen a su antigua casa política, reproduciendo un escenario similar al de elecciones anteriores, con tres polos definidos y resultados predecibles.
 
Ahora bien, si no se abren los candados constitucionales y Luis Abinader queda fuera de la carrera presidencial, el PRM enfrentaría una difícil encrucijada. Hasta el momento, no hay una figura dentro del partido que tenga el mismo nivel de aprobación, carisma y capacidad de arrastre que su líder actual. En ese caso, todos los beneficios políticos y electorales acumulados durante los últimos años podrían desplazarse hacia Leonel Fernández, quien lleva años construyendo una narrativa de retorno al poder, presentándose como una alternativa sólida frente a un PRM sin Abinader.
 
Este es el dilema de la nueva coyuntura: si el PRM apuesta por otro candidato, ¿podrá sostener el poder sin el liderazgo de Abinader? ¿Debe el país volver a modificar su Constitución para permitir la continuidad de un presidente popular? ¿Y qué implicaciones tendría eso para la democracia dominicana, que ha tenido históricamente una relación ambivalente con las reformas constitucionales?
 
Estas interrogantes marcan el inicio de un nuevo ciclo político. El reloj electoral ya empezó a correr, y cada movimiento jurídico o político podría inclinar la balanza de poder en los próximos años. En este juego de ajedrez, cada ficha cuenta y, como en toda partida decisiva, el desenlace depende de quién mueva primero… y cómo.