El tramo bajo el puente seco en la Av. Faro a Colón luce limpio, pero necesita vigilancia constante

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Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO, RD.- Hubo un tiempo, no muy lejano, en que el tramo bajo el puente seco de la avenida Faro a Colón era sinónimo de peligro y abandono. Ese espacio, que conecta sectores importantes de Santo Domingo Este, servía de refugio para actos delictivos, como atracos, y el lado contiguo al parque se había convertido en punto de quema de alambres, con todas las implicaciones de contaminación y deterioro urbano que eso conlleva.

Hoy, ese mismo lugar cuenta otra historia. Se nota la intervención y voluntad de recuperación del espacio público. Un mural pictórico adorna las paredes, ofreciendo un respiro visual y cultural a los transeúntes y visitantes. Dos contenedores color mamey, colocados estratégicamente sobre la vía, indican que hay una intención clara de organizar la disposición de los residuos sólidos.

Sin embargo, detrás de esta imagen más amable, se esconde una realidad logística compleja y costosa. La limpieza diaria del lugar es una tarea titánica que asume el Ayuntamiento, enviando brigadas de limpieza cada mañana, seguidas por un camión compactador que recoge los desechos.

Todo esto ocurre para corregir lo que, tristemente, sucede de noche: desaprensivos violan las normas básicas de convivencia urbana, hurgan en los contenedores para extraer materiales reciclables y dejan los desperdicios regados por doquier.

Este ciclo repetitivo convierte la limpieza en un esfuerzo que raya en lo absurdo si no se acompaña de vigilancia efectiva. Por eso, hacemos un llamado directo y respetuoso a las autoridades policiales municipales: que la patrulla motorizada pase por el lugar con mayor frecuencia durante las noches.

No se trata solo de evitar el desorden, sino de preservar el trabajo invertido, el dinero público gastado, y, sobre todo, la dignidad de un espacio que ha logrado dejar atrás su rostro de abandono.

La transformación urbana no es tarea de un solo actor. Alcaldía, Policía, comunidad y ciudadanía deben entender que cada espacio recuperado es un paso hacia una ciudad más segura, más limpia y más humana. Cuidemos lo que tenemos. No dejemos que la noche nos robe lo que el día ha logrado.