Hallazgo de fotografías inéditas revive la memoria del Dr. Manuel Antonio Tejada Florentino
POR ROBERTO VERAS
SANTO DOMINGO, RD.- Junto a nuestro amigo Triffolio realizamos una visita cargada de significado histórico y humano, al acudir a retirar varios libros que fueron generosamente donados por Rosa Tejada. Entre esos valiosos ejemplares, surgió un hallazgo inesperado y profundamente emotivo: un conjunto de fotografías inéditas del doctor Manuel Antonio Tejada Florentino, imágenes que aportan una nueva dimensión a la memoria de una de las figuras más respetadas y queridas de Salcedo.
El descubrimiento de estas fotografías nos condujo inevitablemente a recordar una fecha dolorosa para el pueblo dominicano. El 19 de enero de 1960 marcó la desaparición del connotado médico salcedense, un hecho que aún hoy genera interrogantes y sentimientos de profunda tristeza. Su ausencia dejó un vacío inmenso, no solo en su familia, sino también en la comunidad que tanto se benefició de su vocación de servicio.
Desde muy pequeño, la vida del doctor Tejada Florentino estuvo ligada al trabajo duro y al sacrificio. En una época en la que no existían acueductos, se desempeñó como aguatero, vendiendo agua en bidones que eran extraídos de los aljibes. Con ese esfuerzo diario ayudaba a su madre a sostener el hogar, forjando desde temprana edad un carácter solidario, responsable y comprometido con los suyos.

Ese espíritu de entrega también se manifestó en el ámbito político. Fue miembro activo del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, una organización profundamente comprometida con los ideales democráticos y patrióticos del país. Su nivel de compromiso fue tal, que en su momento su nombre llegó a ser propuesto como posible candidato presidencial, reflejo del respeto y la confianza que inspiraba dentro y fuera de esa organización.
En el plano profesional, la carrera del doctor Tejada Florentino es un ejemplo luminoso de generosidad y vocación de servicio. Ejerció la medicina no como un simple oficio, sino como una verdadera misión de vida, orientada siempre a aliviar el dolor humano y a dignificar a las personas más necesitadas.
En Tenares, donde desarrolló gran parte de su labor médica, se destacó por ofrecer atención gratuita a quienes no podían pagarla. Allí se ganó el cariño sincero y el respeto profundo de la comunidad, convirtiéndose en un médico del pueblo, cercano, humano y siempre dispuesto a servir sin esperar nada a cambio.

Su compromiso con la salud de los demás fue inquebrantable. Atendía a sus pacientes con la misma dedicación, sin importar su condición social o económica, y esa conducta ejemplar hizo que su legado perdure en la memoria colectiva de todos aquellos a quienes brindó ayuda y esperanza.
La vida del doctor Manuel Antonio Tejada Florentino no es solo un relato de logros profesionales, sino también una lección de serenidad y firmeza en medio de tiempos difíciles. Supo mantener la calma, la ética y la coherencia aun en contextos marcados por la represión y la injusticia.
Además de su ejercicio médico y su militancia política, su vida estuvo profundamente vinculada a la masonería, al odfelismo y, por supuesto, a su familia. En cada uno de esos espacios dejó huellas de rectitud moral, fraternidad y compromiso con los valores más elevados del ser humano.
Por todo ello, el doctor Tejada Florentino se erige como un símbolo de esperanza y fortaleza. Su ejemplo sigue vivo en Salcedo, La Flor de la Patria, y en el corazón de quienes lo conocieron o han heredado su historia. Las fotografías encontradas no solo rescatan su imagen, sino que reafirman la vigencia de un legado que permanece imborrable en la memoria nacional.













