POR JUAN CRUZ TRIFFOLIO
Este 19 de enero se cumplen 66 años de la dolorosa desaparición física del ejemplarizante salcedense, doctor Manuel Antonio Tejada Florentino, a consecuencia de las furias, el terror y la criminalidad patrocinada por un régimen encabezado por un verdugo gobernante con ínfulas de Todopoderoso.
Hablamos de un auténtico humanista, profesional de la medicina, primer cardiólogo titulado de República Dominicana y miembro prominente del Movimiento Patriótico 14 de Junio.
Su sensibilidad humana y su solidaridad con los más pobres llevaron al apóstol de la medicina salcedense, a incursionar de lleno a la política partidaria donde proyectó una acentuada relevancia al asumir una posición radicalmente opuesta a los principios y las acciones sanguinarias de la dictadura trujillista.
Su oposición fue tan absoluta que tuvo que pagar con su desaparición física, un 19 de enero de 1960, en el momento en que cumplía con sus responsabilidades de médico en un importante centro hospitalario de la ciudad de Santo Domingo.

En torno a su detención, el Dr. Antonio Zaglul, prominente profesional de la salud mental, expresa que: «Cuando lo detuvieron, todos sus amigos estaban optimistas menos yo. Lo conocía muy bien y sabía que no resistiría ninguna humillación, ningún vejamen. Era demasiado valiente».
Sin importar en cual espacio físico de nuestra media isla descansan sus restos, vale siempre resaltar que, con su muerte, el distinguido, aguerrido y paradigmático hijo de Salcedo, La Flor de la Patria, Manuel Antonio Tejada Florentino, selló por y para la eternidad su compromiso con la Patria.
Como muestra de respeto y reconocimiento a su compromiso y accionar patrio, a continuación, permítasenos plasmar un sencillo acróstico en honor al doctor Tejada Florentino, mártir y ejemplo de dignidad y patriotismo de origen salcedense. Veamos:
Mantener tu ejemplo vivo
Ahora y siempre será
Nuestro compromiso eterno
Un mandato ineludible
Eres Patria y dignidad
Legado de gran bondad.
Tu sacrificio y entrega
Es grito de libertad
Justo rechazo al oprobio
Al crimen y la torturas
De aquel tiempo de terror
Avalado con dolor
Fuente prodigiosa de amor
Labraste senderos de paz
Opuesto al rencor y odio
Replicaste al ave Fénix
Emergiendo del desprecio
Naciste para servir
Tu eres real paradigma
Imponente y justiciero
Nos enseñaste a vivir
Orgullo de mi Salcedo…













