POR MIGUEL MEJIA – Secretario General del MIU
Sao Paulo. Cuba ha resistido un bloqueo criminal e inhumano durante 67 años afrontando crueles impactos económicos y comerciales que han sacado a flote con más fuerza la estirpe del cubano, gente firme y combativa demostrado durante importantes hechos históricos.
El bloqueo que se ha empeñado en mantener los Estados Unidos de Norteamérica y sus aliados, recrudecido con la obsesión del presidente Donald Trump, hoy se amenaza con un nuevo bloqueo, sin precedentes, contenido en la Orden Ejecutiva emitida por la Casa Blanca el 1 de mayo del presente año, a niveles extremos y constituye un acto de agresión que multiplica los efectos que han venido estrangulando la dinámica de vida de esa hermana nación y sus relaciones que por derecho, como nación soberana e independiente, le corresponde con terceras naciones.
Esta nueva amenaza contra Cuba por sí es de carácter criminal, porque además de sus efectos extraterritoriales del bloqueo con la intimidación a empresas y entidades extranjeras, incluidos bancos, limitándoles sus relaciones con Cuba, sus efectos destructivos están dirigidos a generar hambre y desesperación en la población como se está evidenciando con consecuencias catastróficas en los aspectos económicos, sociales, políticos.
La situación crítica con el combustible causada por el bloqueo petrolero, es el impacto más crucial afectando todas las actividades productivas, y el sistema electro energético nacional, al extremo de paralizar el funcionamiento de los hospitales, salvo casos graves, acceso a la educación presencial en todos sus niveles, al transporte público, al agua potable; disminuida la producción de alimentos, las importaciones y exportaciones pues el país va quedando sin recursos. El efecto dominó de tal situación trae como consecuencia directas y colaterales la no llegada de turistas, la reducción de transacciones comerciales, el retiro bajo la presión de Trump de empresas instaladas como es el caso de la canadiense Sherrit, cuya actividad es la extracción de petróleo, gas nacional y níquel; la prestación de servicios médicos en otros países, van siendo cancelados por varios gobiernos reduciéndose así los ingresos por ese reglón.














