POR JUAN CRUZ TRIFFOLIO
Cumplir 65 años no te quita reflejos.
Te quita dos años de vigencia en la licencia.
Así funciona el actual reglamento dominicano, y ahí está el problema.
La norma presume que después de los 65 todos somos un riesgo.
No evalúa, castiga por calendario.
Y eso tiene nombre: discriminación por edad.
Sabemos que la seguridad vial exige reglas.
Pero esas disposiciones deben apuntar al comportamiento y no, necesariamente, al calendario.
Los requerimientos relacionados con la licencia y edad deben separarse.
La edad puede activar una revisión más rigurosa pero jamás puede condicionar o reemplazar la renovación del importante documento para manejar el vehículo de motor.
La responsabilidad al conducir se demuestra al volante, no en el carnet que llevamos en la cartera.
Mientras la norma siga presumiendo lo que debería probar, el debate seguirá abierto y por tanto, continuarán existiendo personas experimentadas, frente a un volante, que pierden su licencia por una fecha, no por su forma de manejar.














