Dejemos de ser la alcancía de RD y convirtámonos en su dueño

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POR JHONNY TRINIDAD

Nos lo dicen cada diciembre. El Banco Central lo anuncia con orgullo: la diáspora mandó más de 10 mil millones de dólares. Récord histórico. El gobierno lo celebra. Los economistas lo aplauden. Somos los héroes. Pero seamos honestos: no nos tratan como héroes. Nos tratan como una alcancía. Una alcancía que está buena para romperla cuando hay necesidad, pero que no tiene derecho a opinar sobre cómo se gasta el dinero.

LA ESTAFA DE LA REPRESENTACIÓN

Y a cambio, ¿qué nos dan? Nos dieron el voto en el exterior. Un logro que celebramos. Nos dieron 7 diputados de ultramar. Pregunto en serio: ¿alguien conoce a 3 de ellos? ¿Alguien ha sido defendido por uno de ellos? ¿Alguien sabe qué ley han aprobado a favor de la diáspora en los últimos 10 años? Nadie. Nos dieron una representación de mentira para callarnos la boca. Fueron nombrados por las cúpulas de los partidos allá, para representarlos a ellos aquí, no para representarnos a nosotros allá. Esa es la estafa más grande que le han hecho a la diáspora.Es humillante.

AUTOR: Jhonny Trinidad – Periodista

Llegas al aeropuerto con dos maletas llenas de regalos que pagaste con sudor, y te tratan como contrabandista. Vas al consulado a sacar un pasaporte y te cobran el triple que a cualquier otro país, y te tratan mal. Quieres invertir unos pesos que ahorraste limpiando nieve o manejando taxi, y te quieren estafar con un título falso. Somos contribuyentes de primera aquí. Aquí pagamos taxes, aquí votamos y aquí nos respetan porque saben que votamos en bloque. Pero allá seguimos actuando como mendigos pidiendo un favor, cuando somos nosotros los que mantenemos medio país.

LA TRANSICIÓN HISTÓRICA

La primera generación de la diáspora tuvo una misión: sobrevivir y mandar dinero. Y la cumplió con honor. Nuestra generación, la que está ahora, tiene otra misión más grande: convertir ese poder económico en poder político. No más «mándame algo». Ahora es «vamos a decidir algo».

Significa que cuando la diáspora diga «no mandamos remesas por una semana en protesta por los abusos en la aduana», el Palacio tenga que llamar. Significa que cuando digamos «no votamos por ningún partido que no firme nuestra agenda de 10 puntos», los presidentes tengan que venir a nuestro barrio a firmar, no nosotros a rogarles una foto en Nueva York. Significa que en vez de tener 7 diputados sin poder allá, tengamos 10 concejales, 5 asambleístas, 3 congresistas con poder real aquí. Porque el poder de la diáspora no está en Santo Domingo. Está en Washington, en Nueva York, en Madrid.

EL LLAMADO ES CLARO

Dejemos de celebrar que somos los que más remesas mandan. Eso no es un orgullo, es una cadena. El orgullo será el día que digamos: somos los que más poder político tienen. Somos los que deciden elecciones aquí y allá. La primera generación abrió el camino con trabajo. A nosotros nos toca pavimentarlo con poder. Ya no queremos que nos den las gracias por lo que mandamos. Queremos que nos pidan permiso para lo que van a hacer.