1 – Ciudadanos estadounidenses, tanto de nacimiento como naturalizados: Estamos a pocos días de ejercer nuestro derecho al voto y decidir el futuro del Congreso de nuestra gran nación.
2 – Este es un momento crucial para impulsar un cambio que nos permita apartar del poder a Trump y a quienes lo acompañan en su desgobierno. Durante estos años, las decisiones de la administración Trump han tenido consecuencias funestas tanto para Estados Unidos como para el resto del mundo.
3 – Quienes votamos por Trump confiamos en su promesa de paz y prosperidad; sin embargo, fuimos engañados. Cometimos el error de creer en alguien con antecedentes cuestionables y vínculos oscuros con el bajo mundo. Aun así, caímos en la trampa. Impulsados por el deseo de poner fin a la guerra proxy entre Rusia, Ucrania y la OTAN, votamos por él creyendo en su promesa de resolver el conflicto en 24 horas. ¡Oh, ironías de la vida! Ha sucedido todo lo contrario: en lugar de traer paz, ha avivado más guerras y entregado el país a unos pocos privilegiados para que se enriquezcan aún más. Para colmo, él y su familia también han incrementado su fortuna. Él es un gobierno de los ricos y para los ricos. A los pobres que se los lleve el diablo.
4 – En este sentido, estoy convencido de que, si hubiéramos conocido a fondo su historial de relaciones con personajes como Jeffrey Epstein y Benjamín Netanyahu, jamás habríamos dado nuestro voto por semejante fraude humano. Ahora, en plena crisis mundial, tenemos la oportunidad de corregir ese error; no la desaprovechemos.
5 – El 3 de noviembre debemos elegir un Congreso capaz de sacar a Trump del poder, que ejerza un control real sobre el Ejecutivo y que pueda restaurar la institucionalidad y los valores democráticos sobre los cuales se fundó Estados Unidos. Ese nuevo congreso debe asumir el compromiso de renovar la administración trumpista, apartando a quienes, junto a él, han contribuido al deterioro de las instituciones y la economía, ignorado el derecho internacional y menospreciado los principios fundamentales de la democracia. Me refiero a figuras como Marco Rubio, Scott Bessent, Pete Hegseth y otros.
6 – Asimismo, a los ciudadanos de bien les inquietan los constantes ataques de Trump a organismos internacionales, como la Corte Penal Internacional, y a instituciones nacionales que son pilares fundamentales de la democracia estadounidense y referentes a nivel mundial.
7 – En este contexto, resulta indignante su apoyo indecente e inhumano al genocidio en Palestina perpetrado por los sionistas. En este momento histórico de definiciones, es fundamental reflexionar sobre nuestras acciones: debemos rectificar el error de haber votado por Trump, para que el país y el mundo no sigan transitando el camino de destrucción e ignominia que vivimos actualmente.
8 – ¡Ciudadanos estadounidenses! El próximo 3 de noviembre tenemos una crucial oportunidad para elegir a representantes congresuales comprometidos con sacar a Trump del poder mediante un impeachment.
9 – Es imprescindible que los nuevos congresistas prioricen lo humanitario, especialmente con los más necesitados, y frenen las ambiciones desmedidas de una élite empresarial insaciable de dinero y poder, que ha perdido el juicio, el pudor y la humanidad.
10 – Con igual patriotismo e integridad, los nuevos legisladores deben comprometerse a destituir de sus cargos a los personajes siniestros con los que Trump ha cogobernado. Deben reemplazarlos por personas de excepcional calidad humana, con una visión filosófica humanista fundada en el amor, la solidaridad y la justicia. Solo con líderes sensibles al sufrimiento humano y con verdadera vocación de servicio podremos construir juntos un mundo mejor para toda la humanidad. Por ello, estadounidenses, el próximo 3 de noviembre votemos para propiciar un cambio de gobernanza en nuestro amado Estados Unidos de América del Norte.