POR ROBERTO VALENZUELA
Hay episodios de nuestra historia que, cuando se observan con detenimiento, parecen difíciles de explicar. Uno de ellos es la participación haitiana en la Guerra de la Restauración.
Dominicanos y haitianos habían protagonizado durante años conflictos por el control de la isla. Sin embargo, cuando República Dominicana fue anexada a España en 1861 por el general Pedro Santana, surgió una circunstancia histórica paradójica: sectores haitianos terminaron prestando apoyo a los dominicanos que combatían contra el poder español.
La Restauración fue, en realidad, la segunda lucha dominicana por recuperar la soberanía. La primera había culminado con la proclamación de la Independencia el 27 de febrero de 1844, después de 22 años de dominación haitiana. Diecisiete años más tarde, en 1861, Santana anexó el país a España. Dos años después comenzó la Guerra de la Restauración, que culminaría en 1865 con el restablecimiento de la soberanía dominicana. La Academia Dominicana de la Historia sitúa la Guerra de la Restauración entre 1863 y 1865. Y aquí aparece un capítulo sorprendente: parte de la logística de los restauradores se organizó desde territorio haitiano. La Academia de la historia logró recopilar testimonios de cómo, cuándo, la forma en que sectores haitianos apoyaron a los revolucionarios dominicanos durante la Guerra de la Restauración.














