POR JHONNY TRINIDAD
Nadie se va de su país por gusto. Esa mentira romántica de que nos fuimos «buscando sueños» es una forma elegante de no decir la verdad. Nos fuimos porque el Estado dominicano nos falló. A todos. En todo. Y nos sigue fallando desde lejos.
Nos fuimos no porque no amáramos a República Dominicana. Nos fuimos porque la amábamos y no podíamos vivir en ella.
NOS FALLÓ CUANDO NECESITÁBAMOS SEGURIDAD
Nos falló cuando salíamos a las 6 de la mañana a trabajar y no sabíamos si íbamos a volver vivos. Cuando nos atracaron frente a nuestra propia casa y la Policía nos dijo «eso no aparece». Cuando mataron al primo, al vecino, al hijo de la doña del colmado, y el caso se quedó en un acta que nadie investigó.
Nos fuimos porque estábamos hartos de vivir con el miedo como uniforme. De mirar por el retrovisor, de no sacar el celular en la calle, de tener que pagar peaje a un delincuente para que no nos robe. Un Estado que no te puede garantizar que vas a llegar vivo a tu casa no es un Estado. Es un territorio sin ley. Y de ahí uno huye.
CUANDO NECESITÁBAMOS SALUD














