Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.- Las palabras de Delio Gómez Ochoa, contenidas en su libro “La suerte de sobrevivir”, reflejan la intensidad de una vida marcada por la lucha, la resistencia y la supervivencia ante los más duros escenarios de la historia latinoamericana. Este combatiente revolucionario, con una trayectoria que lo vincula a las gestas libertarias de Cuba y la República Dominicana, narra con humildad y firmeza cómo su existencia fue constantemente puesta a prueba por el destino.
En su testimonio, Gómez Ochoa recuerda que no solo sobrevivió al mes de la lucha revolucionaria dominicana, donde fue capturado y sometido a brutales torturas durante dos años en la temida cárcel “La Cuarenta” en Santo Domingo, sino que antes de eso ya había enfrentado la represión de los esbirros de Batista en Cuba. Su paso por las cárceles cubanas fue una prueba de fuego que templó su espíritu y lo preparó para las adversidades que el futuro aún le tenía reservadas.
El relato también nos lleva a los combates en la Sierra Maestra, donde junto a otros revolucionarios, participó en los enfrentamientos que marcaron el rumbo de la Revolución Cubana. Allí, entre el peligro constante y el ideal de libertad, sufrió un accidente con una pistola, otro episodio que puso en riesgo su vida, pero del cual, una vez más, logró salir con vida.
Su historia no se limita al campo de batalla. También fue perseguido en las calles de La Habana, en tiempos en que el fervor revolucionario se mezclaba con el peligro y la clandestinidad. La persecución era el precio de quienes, como él, se negaban a rendirse ante la opresión. A pesar de todo, su compromiso no se quebrantó y continuó firme en sus ideales de justicia y libertad para los pueblos.
A mediados de 1958, por orden directa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Delio Gómez Ochoa asumió una tarea de alta responsabilidad: permanecer cuatro meses en la clandestinidad al frente de la Dirección Nacional de Acción del Movimiento 26 de Julio. Este encargo era una muestra de la confianza que el liderazgo revolucionario depositaba en él, y de la capacidad de Gómez Ochoa para actuar con disciplina y valor en los momentos más críticos.
Cada episodio de su vida, narrado con la serenidad que da la experiencia, demuestra que su destino estuvo marcado por una constante lucha entre la muerte y la supervivencia. En cada combate, en cada prisión y en cada persecución, la suerte parecía acompañarlo, pero más allá del azar, su fe en la causa revolucionaria y su fortaleza interior fueron las verdaderas razones de su permanencia.
Por todo esto, Delio Gómez Ochoa concluye con la frase que da sentido al título del libro: “Si la suerte existe, yo soy un hombre acompañado de ella.” Estas palabras resumen la esencia de un sobreviviente que no solo desafió la muerte, sino que convirtió sus vivencias en testimonio de coraje y compromiso con la libertad, dejando una huella imborrable en la historia de las luchas por la justicia en el Caribe.













