POR MIGUEL ESPAILLAT GRULLON
Preliminar
1 – Para desarrollar este trabajo me apoyo en los conceptos que, sobre la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, han vertido en varias entrevistas, eminencias como Jeffrey Sachs, un economista estadounidense, profesor universitario y asesor internacional. De Tucker Carlson, historiador, periodista, comentarista y columnista, quien en este momento es un comunicador de mucha influencia y prestigio en Estados Unidos y el mundo. De John Mearsheimer, un profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago, donde ha enseñado desde 1982. También, debuta en esta entrega la aguerrida congresista española Irene Montero. Igualmente, este articulo está sustentado en el juicio personal que tengo, en torno a las actuaciones perversas, que de este presidente vemos a diario. Hecha esta aclaración vayamos al tema que nos ocupa.
2 – Pues bien, no solo personajes del calibre de Jeffrey Sachs, Tucker Carlson, John Mearsheimer e Irene Montero están hablando de la necesidad imperiosa de sacar a Donald Trump y a sus secuaces del poder para el bien de los Estados Unidos y el resto de la humanidad, sino también miles de eruditos con el bagaje intelectual de ellos, más millones del universo humano en lo que están cerca del 70% de la población de Estados Unidos. Esto, porque han visto que este presidente actúa como un psicópata, y que su equipo cogobernante también acusa la misma tara. Esta gobernanza, por lo depravada, está representando un peligro existencial e inminente para la humanidad y el planeta, aseguran los críticos más calificados de las brutalidades de Trump.
3 – A nivel psicológico – nos dice Jeffrey Sachs – Donald Trump es una persona mentalmente inestable. Es lo que los psicólogos llaman un narcisista maligno, porque tiene delirios de grandeza. Tiene un narcisismo y psicopatía extremas, lo que significa que no le importa a quién mata y que no experimenta ningún tipo de remordimiento ante sus crímenes atroces. Por ejemplo, cuando un misil norteamericano impactó en una escuela iraní matando a 180 niñas, Trump no dio muestras de pesadumbre, al contrario, fue sarcástico con este evento abominable. Por igual, ante del genocidio en la Franja de Gaza a cargo de sus amigos sionistas, ha sido ruin al apoyar con dinero y armas, este crimen de lesa humanidad. Este monstruo necesita control y no lo tiene – nos dice Sachs – por eso está haciendo declaraciones cada vez más desesperadas y extravagantes e incluso grotescas, como aquella en que afirmó de la reunión de lideres realizada el 25 de abril de 2025 en Europa, que estos le estaban “besando el culo”, para que no le pusieran aranceles.
4 – Trump y Netanyahu están desequilibrados – continua Sachs – Así que nos enfrentamos a un desastre político y también a enfermos mentales. Netanyahu se puso a sí mismo en la posición de Dios en su discurso de Pascua ante el pueblo israelí, diciendo que él había enviado las 10 plagas sobre el pueblo iraní, incluyendo la muerte de los primogénitos, que, según él, fue el asesinato del liderazgo de Irán. Por igual, Netanyahu, en una explosión de sinceridad, confesó que Jesucrito no tiene ventaja sobre Gengis Kan. Por paradojas de la vida, muchos evangélicos que apoyan a Netanyahu no saben que él práctica el judaísmo, una religión que no cree en Jesucristo.
5 – En este escenario, Trump es un loco que está fuera de control, sostienen los críticos de este presidente. Sus declaraciones y acciones no dicen otra cosa. No es propio de un presidente y menos de una gran potencia como lo es Estados Unidos, amenazar a un país, en este caso, a los iranies diciéndoles: «Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente sucederá». Sino se rinden voy a borrar de la faz de la tierra la civilización persa, una civilización de animales. Destruiré todas sus estructuras: refinerías de petróleo, plantas petroquímicas, centrales eléctricas, escuelas, universidades, viviendas, hospitales, puentes, carreteras, acueductos, etc. Haré que retornen a la edad de piedra. Simultáneamente Netanyahu también amenazó a Irán con el envío de 10 plagas para demolerlos y destruir sus economías y llevarle hambre y tribulaciones a este pueblo.
6 – Estas críticas a Trump continúan: el mesianismo religioso de Trump y su equipo mueve a preocupación. Ellos son megalómanos, son psicópatas, no les importa cuánto matan, es más, gozan con matar. Además, ellos violan el derecho internacional y la Constitución de su país. Ellos se deleitan con la cifra de caídos. Ellos disfrutan con el sufrimiento de los pueblos. Por eso las sanciones genocidas a Cuba y Venezuela, y el apoyo al genocidio en la Franja de Gaza, los bombarderos actuales en el Líbano y las guerras y golpes de Estado por doquier.
7 – La idea de la política exterior de EE.UU. es manejar los sistemas políticos de otros países. Esta no es la política exterior de casi ningún otro país en el mundo, ni siquiera de las demás grandes potencias. Pero Estados Unidos tiene la visión de que debe controlar la política de otros países. Trump dijo, «Yo elegiré al próximo líder supremo de Irán». Trump dijo, «Yo gobierno Venezuela. Reemplazaremos a Saddam Hussein porque no nos gusta, reemplazaremos a los talibanes porque no nos gustan. Dividiremos Sudán en dos partes porque no nos gusta el gobierno sudanés. Derrocaremos al gobierno de Libia porque no nos gusta Mohamar Gaddafi. Reemplazaremos al gobierno de Siria porque no nos gusta Bashar al-Ásad. Dividiremos Serbia en dos porque no nos gusta Milosevic. Acabaremos el chavismo porque no nos gusta. Derribaremos al presidente Nicolas Maduro e incluso hasta los mataremos porque no nos gusta. Cambiaremos el régimen de Cuba porque no nos gusta. El Canal de Panamá, volverá a ser nuestro, porque es nuestro. Canadá y Groenlandia serán parte de nuestros estados. El petróleo de Venezuela es nuestro. El petróleo de Irán lo robaremos. A Marco Rubio lo quiero de presidente de Cuba. Si es necesario invadiré a Mexico. Cualquier país que se opongan a nuestra dominación tendrá serios problemas.
8 – Esta es la verdadera política exterior de Estados Unidos y es extraordinariamente destructiva y costosa para el pueblo estadounidense y el mundo. Este tipo de discurso no lo tiene ningún otro gobierno en el mundo. Esta es la política exterior estadounidense. Derrocar gobiernos, enviar armas, aplastar economías, aniquilar economías, bombardearlas hasta reducirlas a la edad de piedra. Esta es la política exterior estadounidense.
9 – Todas estas barbaries se cometen para robar petróleo y cuanta materias primas sean necesarias a las industrias norteamericanas. Ya Trump lo dice públicamente sin sonrojo. ¿Qué me gustaría hacer? – se pregunta Trump – y contesta – “tomar el petróleo de Irán, porque está ahí para tomarlo”. “No hay nada que puedan hacer para impedirlo. Si dependiera de mí, tomaría ese petróleo, me quedaría con ese petróleo, haría mucho dinero”.
10 – La guerra en Irán, al principio era para un cambio de régimen, luego era por armas nucleares, después por misiles balísticos y ahora se trata de robar petróleo. “Abran el maldito estrecho Ormuz”, les dijo Trump a las autoridades iranies. Esta noche, si no se llega a un acuerdo, toda la civilización morirá y nunca volverá a existir, porque voy a destruir su país. Lo destruiré tan completamente que nunca pueda volver de entre los muertos. Asesinatos masivos e indiscriminados es genocidio. Nunca pensamos que los Estados Unidos iba a caer tan bajo.
11 – Trump está hablando de destruir un país de 90 millones de personas para robarse el petróleo de Irán. Ya con el derrocamiento de Nicolas Maduro, también se está robando el petróleo y el oro de Venezuela. Trump está tan loco, que en un momento pide que Dios bendiga al gran pueblo de Irán. En otra ocasión externa que los va a aniquilar y le llama pueblo de animales y de terroristas.
12 – Sí, los va a aniquilar, es un acto genocida. Es difícil creer que un presidente de los Estados Unidos este diciendo semejante barbaridad. Este es el tipo de retórica que uno esperaría de Adolf Hitler, no del presidente de los Estados Unidos. Esto solo demuestra que aquí hay algo fundamentalmente mal. ¿Dónde está el Congreso estadounidense?, ¿dónde está el concepto de pesos y contrapesos? ¿Dónde está alguna figura importante del gobierno que se levante para condenar esta retórica de guapetón de barrio? Antes de que respondas eso, ¿qué hay de la vulgaridad del domingo de Pascua?: “Abran el puto estrecho, locos bastardos, o van a vivir en el infierno. Esperen y miren. Alabado sea Alá”. “Si no llegan a un acuerdo rápido, estoy considerando volar todo por los aires y apoderarme del petróleo”,














