PORJHONNY TRINIDAD
El país arde en cámara lenta y la mayoría de los medios actúan como si lloviera. La desconexión entre la agenda de la calle y la agenda de las redacciones ya no es un descuido: es un modelo de negocio y de supervivencia política.
Los datos están ahí, aunque no abran los noticieros. El Banco Central reporta que la canasta básica del quintil más pobre subió 11.8% interanual a julio de 2026. El pollo, el plátano y el aceite llevan tres meses por encima del promedio histórico.
En energía, el déficit de generación obligó a tandas de apagones programados de 4 a 6 horas diarias en circuitos no protegidos del Gran Santo Domingo y Santiago. Edesur, Edeeste y Edenorte hablan de “mantenimiento”, pero los barrios hablan de neveras dañadas y negocios cerrados.
En salud, el Colegio Médico Dominicano contabiliza 17 hospitales públicos con emergencias intermitentes por falta de insumos o personal. El 911 acumula quejas por tiempos de respuesta superiores a 40 minutos en Santo Domingo Este y Los Alcarrizos.
En seguridad, el Observatorio de Seguridad Ciudadana registró 1,142 homicidios entre enero y junio, y el asalto a motoconchistas ya es una categoría propia en los partes policiales.
En el campo, productores de Constanza y San Juan denuncian pérdidas de más de 30% en cultivos por sequía y ausencia de canales de comercialización.
Ese es el fuego. No es metáfora. Es temperatura.














