POR FRANK HERNANDEZ
ay figuras históricas que trascienden su tiempo para convertirse en arquetipos. Joaquín Balaguer y Juan Bosch son, para la República Dominicana, algo más que dos políticos destacados: representan dos concepciones antagónicas del poder.
Dos formas de entender la intelectualidad y dos maneras de relacionarse con el pueblo. Analizar su legado no es un ejercicio meramente académico; es confrontar las heridas abiertas de una nación que aún no termina de digerir su siglo XX.
El intelectual orgánico frente al intelectual de la sospecha
Bosch fue, ante todo, un narrador. Su prosa limpia, casi transparente, construyó no solo cuentos magistrales como La mañosa o El oro y la paz, sino una forma de imaginar lo dominicano.
Decir que Juan Bosch, fue barbero, Sastre, un joven con un deseo de superación.
La parte intelectual viene de su abuelo materno, Juan Gabiño Rodríguez, oriundo de Galicia España.
Su abuelo tenía una amplia biblioteca, allí era el lugar para este autodidacta se nutriera de la lectura.
Bosh nació en Rio Verde la Vega, un campo lleno de sueños.
Mientras Balaguer desde niño era un prodigio, llegó a ganar el primer premio en los Juegos Florales 1924 en la Ciudad Culta de la Vega.
Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, Nació en el año 1906 en Navarrete, Provincia Santiago de los Caballeros.
Fue presidente en los años del 1960 – 1962
1966 – 1978 y en el 1986 – 1996.
Juan Bosch Gabiño, desde muy joven presentaba un deseo amplio por su preparación.














