POR JHONNY TRINIDAD
Llamarles «los de afuera» es el primer error. Porque no están afuera. Están dentro de cada transferencia en Caribe Express, dentro de cada caja de ropa que llega en diciembre, dentro de cada título universitario que se pagó con horas extras en una factoría de Nueva Jersey.
«Los de afuera» sostuvieron este país cuando el turismo cerró, cuando los apagones eran de 12 horas y cuando el peso no valía ni el papel. En 2025 mandaron más de 10,000 millones de dólares. Eso no es ayuda. Es un pilar del PIB. No son visitantes: son accionistas.
RD NO CABE EN DOS MAPAS
Nos enseñaron que la República Dominicana termina en Punta Cana y en Montecristi. Mentira. Termina en Washington Heights, en Lawrence, en Madrid, en Milán. Ahí hay barrios donde se habla mejor cibaeño que en Santiago. Donde el sancocho del domingo es ley y donde los niños dicen «qué lo qué» antes que «what’s up».
«Los de afuera» no perdieron la cultura. La multiplicaron. El dembow suena en discotecas de Ámsterdam porque un hijo de dominicanos lo puso. La bandera no se quedó en el Malecón: camina por la Quinta Avenida cada agosto.
DE REMESA A DERECHO














