¿Consenso o asalto a la seccional del PRM en Nueva York?

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POR ARGELIS SANTANA

En estos días se decide quiénes serán las nuevas autoridades del Partido Revolucionario Moderno en Nueva York. Y con las expectativas de la mayoría de la dirigencia de escoger a sus líderes, muchos se han quedado «con la estaca en las manos» por la imposición del mal llamado «consenso» que empuja un liderazgo bajo la excusa de no hacerle ruido al partido en el gobierno.Toda la Circunscripción 1 del exterior tiene la misma constante, pero enfoquémonos solo en Nueva York.

El proceso

Se creó una subcomisión encabezada por el secretario del Exterior, Neftalí Fuerte, entre otros dirigentes, para dirigir el proceso. El evento inició aceptando las aspiraciones de más de 58 compañeros a las posiciones de presidente y secretario general. Ahí comenzó el desorden: quien debió ser el filtro permitió la inscripción de personas que no calificaban para ser parte del proceso. Se denuncian influencias a empleados de Fuerte y de su esposa, Isaura Nívar, quien aspira a la Secretaría General.

En este mar de aspiraciones se nota el firme propósito del árbitro de favorecer a sus jugadores. A esto se agrega que Fuerte es el arquitecto del binomio de Luis Emilio Ducasse y su esposa. Entonces, ¿de cuál consenso se habla si quienes organizan el evento ya definieron el proceso?

Los cuestionamientos

Hay que recordar que la señora Nívar es la actual secretaria general de la región del Bronx, a la cual en los últimos 4 años no asiste ni participa de las responsabilidades que le fueron asignadas, pasando con malas notas dicho proceso.La otra parte del binomio, conocido popularmente como «La Mafia Boba», después de perder hace más de 6 años, aparece como el genio de la botella a buscar lo que dejó guardado en la seccional de Nueva York.

Así va el llamado consenso en Nueva York, donde el cambio dejará desesperanza y frustración entre los ya disgustados compañeros en NY.

Conclusión

El consenso es legítimo cuando nace del diálogo y la mayoría lo respalda. Cuando se impone desde arriba, con árbitros que son parte, deja de ser consenso y pasa a ser asalto. La militancia del PRM en Nueva York merece un proceso transparente, no un reparto.

Si el partido quiere unidad real, que empiece por respetar a su base.