POR MIGUEL ESPAILLAT GRULLON
1 – El lunes 18 del pasado mes de mayo, su excelencia, señora Raquel Arbaje, fue la oradora invitada al almuerzo de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR). Su ponencia la tituló “Alianzas y corresponsabilidad: claves para el desarrollo”. En su exposición, externó que el desarrollo sostenible de un país depende de una sólida alianza entre los sectores público y privado, pues representan un compromiso compartido para enfrentar los grandes desafíos sociales y mejorar la calidad de vida de la población.
2 – Durante esta conferencia, la señora Arbaje enumeró las iniciativas que son impulsadas desde la oficina de la primera dama y el programa “Uniendo Voluntades”, enfocadas en la niñez, adolescencia, salud, fortalecimiento comunitario y proyectos de recuperación de espacios públicos en comunidades vulnerables. También resaltó los avances del “Gabinete de Niñez y Adolescencia” (GANA) en la reducción de embarazos en adolescentes y uniones tempranas, gracias a la colaboración entre instituciones públicas, organizaciones sociales y el sector privado. En esta ocasión, la señora Arbaje también resaltó la reestructuración del despacho de la primera dama para darle paso a una estructura más ágil, enfocada en coordinar los esfuerzos entre el Gobierno, la sociedad civil, empresas y organismos internacionales para atender a las comunidades más vulnerables.
3 – Nota: La Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR) teóricamente es una asociación sin fines de lucro que agrupa a más de 1,600 empresas nacionales e internacionales. Su objetivo principal (teóricamente) es fomentar el clima de inversión y facilitar el comercio entre la República Dominicana y los Estados Unidos. Este almuerzo contó con la presencia del presidente Luis Abinader, miembros del cuerpo diplomático, funcionarios y representantes del sector empresarial dominicano.
Disquisiciones
4 – Señora Arbaje, en su conferencia no encontré a Sócrates, ni a Platón ni a Aristóteles. Tampoco percibí la presencia de los grandes revolucionarios de la Ilustración ni la de los de los nuevos tiempos. En su conferencia estuvieron ausentes Voltaire, Montesquieu, Rousseau, John Locke, Immanuel Kant y Denis Diderot, entre otros pensadores. Igualmente, Jean-Paul Sartre y Thomas Piketty no estuvieron presentes. La mexicana Alicia Bárcena, el estadounidense Joseph Stiglitz, el surcoreano Ha-Joon Chang y la italoestadounidense Mariana Mazzucato tampoco asistieron a ese evento.
5. En las cuartillas de su conferencia no vi nada de Rosa Luxemburgo ni de Jeffrey Sachs. Tampoco encontré a la californiana Wendy Brown, ni al surcoreano Byung-Chul Han, ni al francés Bruno Latour, ni al alemán Hartmut Rosa, ni al esloveno Slavoj Žižek. Tampoco encontré al judío estadounidense Noam Chomsky, ni a la canadiense Naomi Klein. Tampoco encontré a los pensadores latinoamericanos como José Martí, Juan Pablo Duarte, Simón Bolívar, Octavio Paz, Enrique Dussel, etc. Todos críticos feroces del capitalismo corporativo, la globalización, las políticas neoliberales y el imperialismo. En esta conferencia, tampoco encontré a Patricio Lumumba, ni a Abraham Lincoln, ni a Martin L. King, ni a John F. Kennedy, ni a John Perkins denunciando cómo el FMI obliga a nuestros países a endeudarse.














